May 5, 2016

Denuncian plagas y desperfectos en micro-apartamentos de Pico-Union

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En diminutas viviendas viven apretadas y en condiciones precarias cientos de familias de inmigrantes hispanos en Los Ángeles

Francisco Jacintos se queja de cobros injustos, plagas, goteras y otras desatenciones de los dueños de micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Francisco Jacintos se queja de cobros injustos, plagas, goteras y otras desatenciones de los dueños de micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Por Isias Alvarado   Fecha: 05 Mayo 2016

Son unidades diseñadas para que las habite una sola persona, pero la profunda crisis de vivienda que se padece en Los Ángeles y la pobreza extrema están hacinando en éstas a cientos de familias migrantes.

“Es muy incómodo vivir así, pero no podemos irnos a otra parte porque entre más grande es más caro”, dice Elvira Sánchez, quien desde hace siete años alquila por una tarifa de $531 al mes una vivienda en la que la habitación, la sala y la cocina se integran en el espacio que ocuparía un sanitario regular.

En este micro-apartamento plagado de chinches y desperfectos, en un vetusto edificio del barrioPico-Union, a unas cuadras del lujoso centro de Los Ángeles, basta dar un giro de 360 grados para preparar los alimentos, limpiar el televisor y tender la cama. A su baño no podría entrar un claustrofóbico.

En esas duras condiciones han vivido Elvira, su esposo Felipe y su hijo José, de 24 años.

“Hay reparaciones que se tienen que hacer pero nadie las hace”, reclama el señor Felipe, un michoacano de 74 años que mantiene a su familia con la raquítica pensión que recibe del Seguro Social.

Juan Francisco Jacintos se queja de cobros injustos, plagas, goteras y otras desatenciones de los dueños de micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Juan Francisco Jacintos se queja de cobros injustos, plagas, goteras y otras desatenciones de los dueños de micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

En el segundo piso del inmueble, en el cuarto 218, Juan Jacintos, nacido en Guatemala hace 63 años, se acomoda en un viejo camastro que de día es sofá y de noche, cama. Entre pilas de ropa, electrónicos y trastes, este centroamericano que se gana la vida en un taller de costura crió a sus tres hijos.

“Aquí nos acomodamos porque estaba cuidando a mi familia yo solo”, cuenta este hombre analfabeta que aprendió español cuando llegó a Los Ángeles, en 1985. “Mi firma sí la hago y leo poquito”, dice.

Ahora comparte la unidad 218, por la cual se paga $511 al mes, con su hijo y un sobrino. Por las noches, antes de dormir, ellos rocían alcohol por todas partes para que no les piquen las chinches.

Las quejas de algunos inquilinos de este edificio no paran: que si el correo se canceló un mes porque el cerrojo se dañó, que hay goteras, que la regadera no sirve, que hay cucarachas, que cobran mucho…

Winstar Properties Inc., dueña del edificio, ubicado sobre la avenida Union, no respondió antes del cierre de edición sobre las preocupaciones de estos vecinos.

En su página de Internet, la compañía se define como una inmobiliaria que se enfoca en inversiones “disciplinadas” y a largo plazo.

Felipe Sánchez muestra las desatenciones de los dueños de unos micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Felipe Sánchez muestra las desatenciones de los dueños de unos micro-apartamentos en Pico-Union. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Micro-cuartos en Los Ángeles

No hay una cifra oficial sobre los llamados Cuartos de Ocupación Sencilla (SRO) en esta ciudad, que en ocasiones son subdivisiones de apartamentos que permiten a los dueños obtener mayores ganancias.

La organización Unión de Vecinos asegura que es complicado escuchar las denuncias de los inquilinos de dichas unidades al creer que el deterioro de éstas es una consecuencia de pagar poca renta.

“Es una necesidad desesperada que hace que los inquilinos no se quejen con el dueño”, Leonardo Vilchis, Unión de Vecinos

Además ocultan que los SRO –diseñados para una sola persona- son habitados por familias enteras y que usan parrillas eléctricas para cocinar, dos violaciones al Código Municipal.

“En algunos lugares en el armario se pone una cama por la falta de espacio, pero es peligroso porque no se tiene la estructura de protección en caso de un terremoto”, dijoLeonardo Vilchis, dirigente de la Unión de Vecinos, quien explica que el silencio de sus moradores se entiende por su pobreza.

“Eso poquito que tienen se convierte en una necesidad desesperada que hace que los inquilinos no se quejen con el dueño”, agregó Vilchis.

“Claro que me gustaría vivir en un lugar mejor, pero no se puede”, dice el inquilino José Hernández.(Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

“Claro que me gustaría vivir en un lugar mejor, pero no se puede”, dice el inquilino José Hernández.(Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

El gobierno de Los Ángeles ha procurado mantener los micro-apartamentos al considerarlos el último recurso para miles de personas de bajos recursos o un paso previo a la indigencia. Así lo han hecho las ciudades de San Diego y San Francisco para evitar que más gente pernocte en las calles.

“La conservación de las unidades SRO demostrará ser un método eficaz para minimizar la indigencia y abordar nuestra crisis de vivienda a bajo costo”, cita una moción del Cabildo angelino.

José Hernández, un salvadoreño con la salud minada por una embolia, afirma que llegar a un edificio de cuartos sencillos en Pico-Union lo puso en la situación más precaria en sus 46 años.

“Este ha sido el peor lugar en el que he vivido”, subraya quien camina apoyado de un bastón. “Claro que me gustaría vivir en un lugar mejor, pero no se puede”, dice.