June 11, 2005

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Cuestionan proyectos de desarrollo en Boyle Heights

Afirman que la ciudad invertirá más de 2,000 millones de dólares en proyectos que no benefician a la comunidad

La Opinión
Eileen Truax
Reportera de La Opinión

11 de junio de 2005

Una tienda de discos, un local de venta de instrumentos musicales y varios restaurantes pequeños son algunos de los negocios ubicados en la calle Primera que han visto afectadas sus ventas por las obras de construcción del Metro. A este problema para los comerciantes, se suma uno nuevo: el futuro establecimiento en la zona de grandes empresas que representarán una competencia difícil de enfrentar.

Desde hace algunos años el barrio de Boyle Heights alberga diversos proyectos de remodelación y desarrollo que en conjunto suman cerca de 2,000 millones de dólares en subsidios por parte de la ciudad de Los Ángeles. Sin embargo, organizaciones vecinales de la zona aseguran que semejante inversión no representará un beneficio para la mayoría de los residentes del lugar.

“En los últimos años se han consolidado proyectos como el White Memorial Hospital, que ha sido positivo para la ciudad, pero también otros como los desarrollos de vivienda Pueblo del Sol o Las Casitas, que lejos de ayudar, han perjudicado a la comunidad”, explica Leonardo Vilchis, director de la Unión de Vecinos.

De acuerdo con el dirigente, los proyectos de vivienda que han sido impulsados con apoyo de la ciudad han beneficiado a las empresas constructoras y a quienes tienen los recursos para costear la renta o compra de una vivienda de alto precio. Tal es el caso de Pueblo del Sol, donde 685 familias fueron desalojadas para construir 40 casas privadas. “Y con la construcción de la estación de policía de Hollenbeck ocurrió lo mismo”, asegura Vilchis, “60 familias perdieron su vivienda y esas son unidades que no se recuperan. Ahora tenemos el doble de policías, pero la gente no tiene casa”.

Carmen Mendoza, residente de Pico Aliso, asegura que en esa área la demolición y remodelación también perjudicó a los residentes. “La gente dejó su casa esperando regresar; les pagaron un monto por la reubicación, pero esa gente ya no pudo volver a su barrio porque las nuevas casas se pusieron a la venta a precios altísimos. De 800 viviendas sólo quedaron 420”, asegura.

Grandes desarrollos

En el parque Hollenbeck, los vecinos de Boyle Heights arman un juego de Monopolio gigante para ilustrar cómo los nuevos desarrollos beneficiarán a las grandes empresas privadas y de construcción. Por ejemplo, en el inmueble que albergaba a las oficinas de Sears, se construirá una gran plaza con cines y comercios de grandes nombres, “tipo McDonald’s o Starbucks”, afirma Vilchis.

También se pretende construir viviendas, cerca de mil unidades, de las cuales sólo un 3% entrará en el rubro de vivienda pública. “Ningún residente del barrio será propietario de esos negocios, y la gente que vivirá ahí vendrá de otros lugares”, explica el dirigente. “Ni siquiera se puede decir que se vaya a generar empleo, porque se le ofrecerá a los trabajadores el salario mínimo mientras se hace quebrar a nuestros pequeños negocios”.

Otra queja de la comunidad es que no han sido tomados en cuenta para decidir cuáles son los proyectos que tienen prioridad. Vilchis asegura que funcionarios de la ciudad se reunieron con algunos vecinos, pero que no ha habido una verdadera consulta con la gente de Boyle Heights. “Si nos preguntan, la respuesta es muy sencilla: necesitamos inversión en las escuelas, en los hospitales y en la vivienda pública. Necesitamos invertir en la vivienda que ya existe para mejorar las condiciones de vida de la gente, no construir centros de entretenimiento y vivienda cara”, comenta.

En un ejercicio matemático simple, Vilchis explica la manera de optimizar los recursos. “Son 2,000 millones de dólares. Con ese dinero podrías dar 22 mil dólares a cada habitante de Boyle Heights, y ver un real incremento en su nivel de vida. Con ese dinero podrías otorgar 50 mil préstamos de 40 mil dólares, y dar vivienda propia a 40 mil familias. Eso sería mejor que construir un centro comercial de grandes almacenes en el barrio”, afirma.

De acuerdo con el representante vecinal, durante su gestión como concejal Antonio Villaraigosa ofreció revisar los proyectos y buscar el mayor beneficio para la comunidad; la Unión de Vecinos confía en que como alcalde, el funcionario tendrá más poder de decisión y se podrán revisar algunos proyectos. Sobre el posible sucesor de Villaraigosa como concejal, no albergan muchas esperanzas. “A Nick Pacheco ya lo conocemos y nunca escuchamos su voz al respecto; falta ver qué ofrece Huizar”, comentó sobre los dos posibles sucesores a la representación del Distrito 14.

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