April 26, 2017

Inquilinos de Boyle Heights enfrentan incremento excesivo de alquiler

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Luis Valdivia muestra la carta donde le informaron sobre el aumento de su alquiler.

Luis Valdivia muestra la carta donde le informaron sobre el aumento de su alquiler.

POR: JACQUELINE GARCÍA

Cuando Luis Valdivia, inquilino de un edificio en Boyle Heights, recibió una carta a principio de año por parte de su arrendador quedó impactado al ver que su alquiler iba a aumentar a casi el doble.

Este hombre, quien asegura haber pagado $1,000 por su apartamento de dos dormitorios durante los últimos 21 años, contó que se le ordenó pagar $1,825 comenzando el 1 de abril.

“Yo vi la carta y pensé que era demasiado injusto”, dijo Valdivia quien trabaja como mariachi en Boyle Heights.

Su vecino Francisco González, quien ha vivido en el mismo edificio por 12 años, recibió la misma notificación.

En su caso, el pago de su alquiler que solía ser de $907 por su apartamento de un dormitorio, aumentó a $1,495.

“Aquí vivimos personas de bajos ingresos que no tendríamos dinero para pagar esas cantidades”, aseveró González.

Francisco González cuenta que su alquiler ha subido en más de $400. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Francisco González cuenta que su alquiler ha subido en más de $400. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

En total, siete inquilinos del edificio de 25 departamentos, ubicado en la cuadra 1815 E. de la calle 2nd, recibieron la misma carta de aumento de alquiler.

Ellos concuerdan que esto ocurrió después que hubo un cambio de dueño a principios de 2017.

Pese a que la misiva explica que el aumento del arrendamiento se debe a “los gastos de la propiedad”; los vecinos dicen que esto es mentira puesto que ellos llevan meses pidiendo mejoras para sus departamento que hasta ahora no llegan.

Margarita Perea, que ha vivido en el edificio por cuatro años con su esposo e hija, dijo que desde que llegaron a vivir al edificio no se han hecho las reparaciones necesarias.

“A nosotros no nos pintaron el apartamento cuando llegamos porque dijeron que la inquilina anterior tenía poco tiempo viviendo acá”, dijo Perea quien también recibió la carta de aumento.

“La puerta esta toda rota de abajo y solo nos dicen que después vienen a arreglarla”, añadió.

“Tenemos goteras, moho en las ventanas, cucarachas, puertas caídas y la promesa cada que nos quejamos es: ‘te la voy a arreglar mañana’ o ‘la otra semana’”.

Oralia Juárez, una de las residentes del edificio, muestra una gotera con moho que hay en su departamento. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Oralia Juárez, una de las residentes del edificio, muestra una gotera con moho que hay en su departamento. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

No hay control de renta

Los inquilinos consideran que este es otro golpe bajo para la comunidad de bajos ingresos de Boyle Heights.

El edificio en cuestión es aún más significativo para muchos inquilinos ya que al menos 10 de los departamentos son alquilados por personas que trabajan como mariachis y usualmente se reúnen en la Plaza del Mariachi, que queda a menos de media milla del inmueble, para conseguir sus contratos.

“Imagínese si nos vamos más lejos, cuando le hablen a mi esposo a que hora va a llegar si a veces los necesitan rápido”, dijo Perea cuyo esposo es mariachi.

Margarita Perea (i) muestra la notificación de subida de alquiler. Asegura que de mudarse su esposo Pedro Zúñiga (d) quien es mariachi se vería afectado en su trabajo. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Margarita Perea (i) muestra la notificación de subida de alquiler. Asegura que de mudarse su esposo Pedro Zúñiga (d) quien es mariachi se vería afectado en su trabajo. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Aunque en Boyle Heights el 90% de las viviendas caen bajo el control de renta, el edificio en cuestión está dentro del 10% que no cuenta con esa protección, dijo Elizabeth Blaney, representante de Unión de Vecinos —una organización no lucrativa que asesora a los inquilinos.

Esto vuelve vulnerable al inmueble ante el aumento del alquiler en cualquier momento y por cualquier cantidad.

El control de renta es para edificios construidos antes de 1978. Este edificio fue construido en 1985.

“El problema que convierte a Boyle Heights en un área muy deseada es la cercanía al centro de Los Ángeles y porque está rodeado del sector público y privado en desarrollo”, dijo Blaney.

“Al sur tenemos un proyecto habitacional de 5,000 unidades, entre el edificio de Sears y el complejo Wyvernwood. Al oeste está la construcción del puente de la calle sexta, con el parque que va a tener abajo y el río. En la calle primera tenemos la expansión del hospital USC y la construcción del hotel Marengo”, explicó la activista.

Una lucha hasta el final

Los inquilinos se han negado a pagar el aumento de su alquiler.

Algunos enviaron sus pagos usuales por correo pero se les fue devuelto. Otros, como Valdivia manifestó, no han recibido el pago de regreso.

“Nosotros queremos llegar a un acuerdo, tuvimos una junta hace dos meses con Crescent Canyon [la compañía supervisora del edificio] y nos dijeron que el dueño tenía miedo hablar con nosotros”, dijo González.

04/25/17/LOS ANGELES/ Francisco Gonzalez (L) is among several Boyle Heights tenants that are uniting to fight rent increases of 60 to 80 percent from their new owner, Crescent Canyon Management Co. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

04/25/17/LOS ANGELES/ Francisco Gonzalez (L) is among several Boyle Heights tenants that are uniting to fight rent increases of 60 to 80 percent from their new owner, Crescent Canyon Management Co. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Aunque otros inquilinos no han recibido la carta de aumento en sus pagos también se han unido a la lucha contra el incremento de alquiler.

Entre ellos la pareja conformada por Oralia Juárez y José Vázquez, quienes han vivido en el edificio los últimos 16 años.

“Estamos seguros que podríamos ser los siguientes”, dijo Vázquez. “Pero vamos a luchar hasta el final para permanecer aquí”.

La Opinión intentó contactar a Crescent Canyon y al dueño Frank B.J. Turner pero hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.