January 13, 2011

Boyle Heights pide por todos – La Raza – impre.com

Vecinos exponen en su posada los problemas que enfrentan

  • Rubén Moreno |
  • 2010-12-24
  • La Raza

No se trataba de los parajes desérticos que atravesaron María y José cuando, según los evangelios, iban buscando posada. Pero anoche también hacía frío en las calles de Boyle Heights. En lugar de cactus, dunas y ganado, había autos, asfalto y letreros en español de las tiendas que anhelan recuperar un poco de la economía que han perdido.

Los vecinos de esta área de Los Ángeles buscaron anoche su particular posada. Y aunque han pasado más de 2,000 años desde que nació el Niño Jesús en Belén, el trasfondo que les llevó a unos 300 residentes a caminar por varias cuadras emulando el viaje desde Nazareth es el mismo.

“Al igual que María y José se vieron forzados a emigrar, aquí han llegado latinos buscando una mejor vida que en su país”, dijo Elizabeth Blaney, directora de la Unión de Vecinos, que organizó la caminata.

“Pero no siempre hay apoyo para la comunidad de bajos recursos, una comunidad que sufre mucha violencia por la falta de oportunidades”, añadió Laura Cuadros, coordinadora del grupo. “Hemos pasado por diferentes problemas, y otros todavía están en el camino de esa búsqueda y de ese hogar”.

El alza en los costos de transporte, agua y electricidad, junto a una reducción de salarios e incluso pérdida del trabajo, hacen que los vecinos de Boyle Heights, como los de muchas otras zonas, esperen que simbólicamente el nacimiento de Jesús esta noche se traduzca en mejores oportunidades para su comunidad.

Con carteles que decían “Trabajos para todos” y “Viviendas económicas”, los residientes se hicieron escuchar a ritmo de villancicos para exigir una comunidad más segura, limpia y habitable.

Con la cera de la vela derritiéndose sobre sus dedos, María Rodríguez dijo que en esa comunidad “todos somos pobres”, al tiempo que pedía que los dueños de apartamentos “hagan las reparaciones y tengan mejor actitud con nosotros”.

A sus 13 años, Stephanie Espinosa encabezaba la marcha sosteniendo una figura de la Sagrada Familia y consciente de que “hay muchas personas que no nos quieren ayudar”.

Muchos hijos y nietos se sumaron con sus familiares a las posadas representando los Josés y Marías de Boyle Heights, y donde según expusieron que uno de los problemas que más duele es el “abuso de las autoridades”.

“A mí me arrestaron por vender tamales y champurrado en la calle”, dijo Alberta Pérez, quien vive en el área desde hace cinco años.

“Yo sabía que no estaba bien, pero no hay otra forma en la que podamos sacar adelante a nuestras familias”, agregó quien tiene cinco hijos y siete nietos.

El recorrido, de aproximadamente una milla, tuvo tres paradas en las que se pidieron mejoras para la comunidad.

“La situación es todavía muy difícil para muchas personas”, dijo Luis Arriola, pastor asociado de la iglesia Nuestra Señora de Talpa, en Boyle Heights. “Esa problemática se vive aquí en la parroquia. Gente incluso que pierde sus casas, o que no tiene cómo pagar un aumento de renta”.

“Y cuando el marido ha sido deportado, se queda la mujer sola con los hijos que llevan viviendo aquí 20 años, y que no se van a volver porque no conocen otro lugar. No tienen esa igualdad social”.

Hace 15 años que la Unión de Vecinos realiza las tradicionales posadas en Boyle Heights. Desde entonces, aseguran que esa comunidad ha visto mejorar algunas de las demandas, aunque aún faltan por verse otras.

“Hemos ganado luces en 43 callejones en los que ahora proyectamos películas por las noches o hacemos mercadillos para la comunidad”, dijo Blaney. “Nos han puesto un semáforo sobre la avenida de César Chávez y un cruce inteligente en las calles State y Bridge”.

“Las calles están mejor pavimentadas y hay más señales de alto, pero debemos trabajar para asegurar una vivienda digna, en las que se hagan reparaciones y no se aumenten arbitrariamente las rentas. “La crisis económica ha golpeado y hay mucha pobreza en esta comunidad. Algo hay de similar con la posada original”, añadió.

“Hoy, como hace 2,000 años, se trata de sobrevivencia”, dijo Arriola. “De saber cuánto más se puede aguantar”.

Después de que María y José llegaron a Belén —para quedar empadronados siguiendo las leyes de entonces— huyeron con el recién nacido hacia Egipto, tras la orden del Rey Herodes de matar a todos los niños menores de dos años. Más allá de la coincidencia de que este año también hubo Censo en Estados Unidos, el Herodes moderno para los inmigrantes lleva los apellidos “pobreza” y “criminalidad” en sus propios países.

Una vez en suelo estadounidense, quienes no cuentan con documentos deben esconderse de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas.

“María y José querían protegerse, y eso es lo que la comunidad inmigrante hace aquí”, comparó Cuadros.

“La gente viene de todas partes buscando un medio de vida, un lugar de donde, como en Egipto, no puedan liberarte”, agregó Arriola.

Como cuenta la tradición, los Santos Reyes llegaron después para brindarle al recién nacido oro, incienso y mirra. Hasta en eso, los vecinos de Boyle Heights tienen sus propias peticiones para este año: vivienda asequible, mayor seguridad vial y desarrollo económico de la zona.

“Hay una lucha constante para que las condiciones de los inmigrantes cambien, para que estas comunidades no sean desatendidas y no sufran abusos y salarios bajos”, dijo Cuadros. “Muchas veces, lo que encuentran no es el lugar que venían buscando. Esa es la lucha y el reto que hay por delante. Nuestras posadas reflejan las dificultades de la comunidad”.